domingo, 12 de marzo de 2017

Contemplar es ver lo invisible... Meditación y silencio para seguir....

El pasado sábado 11 de Marzo un grupo de personas de CCP-Granada y amig@s, Pepe, Isa. Loli, Domingo, Marisa, Carlos, Pepe , Nuria, Julio, Paco... nos congregamos en la casa de los Combonianos en una Convivencia de Meditación y Silencio. Fuimos alternando lectura y prácticas meditativas diversas, tres sesiones de 30 minutos,  con tiempos de silencio, tres sesiones de 30 minutos...para finalizar con una puesta en común. El resultado fue muy enriquecedor, se nos pasó la mañana volando. Expresamos la importancia de parar, para "darse cuenta". No somos solo nuestros pensamientos, sentimientos y acciones sino "eso que los observa...", "Una contemplación que no se traduzca en compasión y compromiso, que no sea creadora, no es verdadera contemplación. Un compromiso militante que no se inspira en la mirada contemplativa (no digo religiosa), no es libre ni liberador, no crea. Donde se da lo uno se da lo otro, y donde falta lo uno falta lo otro". José Arregui
Dejamos aquí los textos que utilizamos, por si son de interés.

BIOGRAFÍA DEL SILENCIO  ( Pablo  D’ors )
 “Es maravilloso constatar cómo conseguimos grandes cambios en la quietud más absoluta. Porque no es solo que el silencio sea curativo, también lo es la quietud. Ante todo hay que decir que el silencio en quietud es muy diferente al silencio en movimiento. Está demostrado científicamente que los ojos que no se mueven propician en el sujeto una concentración mayor que si se tienen en movimiento. Al moverse es muy fácil, casi inevitable, estar fuera de nosotros.
La quietud, por contrapartida, invita a la interiorización. Es necesario pasar por la quietud para adiestrarse en el dominio de sí, sin el que no puede hablarse de verdadera libertad.
En la meditación colocamos cada cosa en su sitio y descubrimos cuál es nuestro lugar: un lugar que, seguramente, se desdeñó y tachó de despreciable antes de la práctica del silencio en quietud; pero un lugar también que, una vez visitado, ya no se quiere abandonar.
Meditar es, fundamentalmente, sentarse en silencio, y sentarse en silencio es, fundamentalmente, observar los movimientos de la propia mente.
Observar la mente es el camino. ¿Por qué? Porque mientras se observa, la
mente no piensa. Así que fortalecer al observador es el modo para acabar con la tiranía de la mente, que es la que marca la distancia entre el mundo y yo.
Para sentarse a meditar hace falta una extraordinaria humildad, es decir, un
estar dispuesto a dejar los ideales y las ideas y a tocar la realidad. Meditar
ayuda a no tomarse a sí mismo tan en serio (una escuela de sana auto relativización) y exige mucha paciencia, constancia y determinación. Tanta más paciencia, constancia y determinación se adquirirán cuanto más nos sentemos a meditar. De ahí la importancia de encontrar un grupo con el que, regularmente, sentarse a meditar.
Casi todos los frutos de la meditación se perciben fuera de la meditación.
Algunos de estos frutos son, por ejemplo, una mayor aceptación de la
vida tal cual es, una asunción más cabal de los propios límites y de los achaques o dolores que se arrastren, una mayo r benevolencia hacia los semejantes, una más cuidada atención a las necesidades ajenas, un superior aprecio a los animales y a la naturaleza, una visión del mundo más global y menos analítica, una creciente apertura a lo diverso, humildad, confianza en uno mismo, serenidad… La lista podría alargarse.”
   
TEXTOS SUGERENTES PARA DEJAR QUE HABLE EL SILENCIO. 

No corras. Ve despacio,
que donde tienes que ir
es a ti mism@…
y tu pequeño yo, 
recién-nacido eterno,
no te puede seguir.
Si vas deprisa,
el tiempo correrá delante de ti

como una mariposilla loca.

Si vas despacio,

el tiempo te seguirá

como un buey manso.  
Juan Ramón Jiménez


No digáis que partiré mañana,  
pues aún estoy llegando.
Mirad profundamente;
estoy llegando a cada instante,
para ser brote de primavera en una rama,
para ser pajarillo de alas aún frágiles,
que aprendo a cantar en mi nuevo nido,
para ser mariposa en el corazón de una flor,
para ser joya oculta en una piedra.

Aún estoy llegando
para reír y para llorar,
para temer y para esperar.
El ritmo de mi corazón
es el nacimiento y la muerte
de todo lo que vive


Soy el efímero insecto en metamorfosis
sobre la superficie del río, 
y soy el pájaro que cuando llega la primavera llega a tiempo para devorar este insecto.

Soy una rana que nada feliz
en el agua clara de un estanque, 
y soy la culebra que se acerca 
sigilosa para alimentarse de la rana.

Soy el niño de Uganda, todo piel y huesos, con piernas delgadas como cañas de bambú,
y soy el comerciante de armas
que vende armas mortales a Uganda.


Soy la niña de 12 años
refugiada en un pequeño bote,
que se arroja al mar
tras haber sido violada por un pirata,
y soy el pirata
cuyo corazón es incapaz de amar.


Soy el miembro del Politburó
con todo el poder en mis manos, 
y soy el hombre que ha de pagar 
su deuda de sangre a mi pueblo,
muriendo lentamente
en un campo de concentración.

Mi alegría es como la primavera, tan cálida que abre las flores de toda la Tierra.
Mi dolor es como un rio de lágrimas,
tan desbordante que llena todos los Océanos.

Llámame por mis verdaderos nombres
para poder oír al mismo tiempo 
mis llantos y mis risas,
para poder ver que mi dolor 
y mi alegría son la misma cosa.

Por favor, llámame por mis verdaderos nombres
para que pueda despertar
y quede abierta la puerta de mi corazón, 
la puerta de la compasión"  


THICH NHAT HANH

El iceberg,
esa inmensa mole luminosa,
aparece solitario y separado…,
pero todo -también él- es Agua:
su ínfima parte emergida;
la parte sumergida envuelta de mar;
el océano entero.
Todo es Agua que se manifiesta en formas diferentes…
Como el iceberg, así nosotros:
tenemos una pequeña parte consciente
y otra extensa zona “sumergida” e inconsciente
que, poco a poco, vamos descubriendo,
con esfuerzo laborioso…
Nos creemos separados, aislados incluso,
y ésa es la causa de nuestro sufrimiento.
Pero la realidad exacta
es que estamos envueltos,
entretejidos
y, en último término,
hechos de Vida”.
Por eso,
en cuanto trascendemos el pensamiento,
se muestra la No-dualidad de
Lo Que Es.

Enrique Martínez Lozano  
Abramos los ojos de fuera y de dentro, hasta que veamos que no hay ni fuera ni dentro, hasta que descubramos con claridad meridiana que todos los seres compartimos la misma luz y la misma noche, hasta que el dolor de los demás transforme nuestra mirada, hasta que nuestra mirada se vuelva transformadora. Eso es contemplarContemplar es ver lo invisible. Contempla el Misterio invisible en todo lo que ves, con ojos nuevos. Contemplar es atender. Atender es mirar y vivir con atención. Atender es dejar que el Misterio de la realidad se revele plenamente en todo cuanto es: en la hoja que cae, en el vuelo del pájaro, en el clamor de los refugiados en nuestras fronteras. Atender es hacer silencio, calmar emociones, liberarse de apegos, de saberes, creencias y esquemas mentales. Atender es ver la Vida que somos en cada ser, el Todo en cada parte, y sentirse uno con todos los seres. Atender es dejarse acoger en el Corazón bueno de todo, y acogerlo todo con buen corazón. Atender es sintonizar, simpatizar, compadecerse y cuidar al herido. Atender es mirar la realidad con lucidez y con entrañas, y así recrearla. Somos lo que vemos, y somos igualmente lo que la mirada de l@s otr@s hace que seamos. Nuestros ojos, cuando miran, son capaces de hacer que todo sea bueno, o un poco mejor. Atender es crear. Atender es vivir o ser en plenitud, simplemente SER uno con Todo, con la Vida, ser pura relación de consideración, miramiento, respeto de la inagotable diversidad de lo que es, más allá de toda palabra e imagen que define, limita, divide, que nos encierra, estrecha, angustia. Una contemplación que no se traduzca en compasión y compromiso, que no sea creadora, no es verdadera contemplación. Un compromiso militante que no se inspira en la mirada contemplativa (no digo religiosa), no es libre ni liberador, no crea. Donde se da lo uno se da lo otro, y donde falta lo uno falta lo otro. La mística no tiene que ver con experiencias ajenas al mundo y a la vida con sus luchas, alegrías y sufrimientos. La “mística” es inseparable de la Tierra, el cuerpo, la vida cotidiana, la relación de los cuerpos y de los espíritus, la lucha y la militancia el “Buen Vivir” de todos los seres. La “experiencia espiritual” no es una experiencia diferente de las demás experiencias, sino la hondura y la verdad última de toda experiencia. 

José Arregui.

Si estás interesad@ en esta práctica, contacta con nosotr@s: dogoleiva@gmail.com, nos seguimos reuniendo los segundos sábados de cada mes para compartir un espacio de meditación en grupo..

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