¿Qué son las CCP?

Comunidades Cristianas Populares: Lo que somos y lo que queremos ser.

1.- Las C.C.P.
Las Comunidades Cristianas Populares estamos integradas por creyentes en Jesús de Nazaret que asumimos su causa, tratando de convivir, compartir fraternalmente, comprometernos socialmente y celebrar nuestra fe en comunidad, como parte del pueblo y con una decidida opción por los pobres.
Nuestra vida cristiana se fundamenta en Jesús de Nazaret, que hizo Vida el reinado del Dios Amor, y en la iglesia como comunidad de comunidades, que transmitió y transmite la Buena Noticia de salvación liberadora, con la fluir del Espíritu amoroso.
Consideramos fundamental la opción por los pobres, denunciando el sistema capitalista como causa estructural generadora de pobreza y asumiendo solidariamente la causa de los sectores marginados de la sociedad.
Entendemos por pobres y marginados: todos los pueblos y personas que sufren discriminación, exclusión u opresión por motivos económicos, ideológicos y sociales, o por sexo, raza cultura e indefensión personal.
Somos comunidades eclesiales que pretendemos ofrecer una alternativa dentro de la iglesia, en comunión crítico-dialéctica positiva con toda ella, reivindicando el lugar que nos corresponde, en la línea desarrollada por el Concilio Vaticano II.
Queremos y buscamos para todos y todas una iglesia al servicio del proyecto de Jesús:
  • A la que se pertenezca libremente, superando la incorporación por simple tradición socio-cultural;
  • Entendida como Comunidad de comunidades, de rostro humano, en la que tanto los carismas como los ministerios sean ejercidos sin diferencias, por mujeres y varones, en una auténtica comunidad de iguales, en la que se comparten responsabilidades y compromisos;
  • Libre de todo poder que impida anunciar la Buena Nueva y denunciar evangélicamente -sin miedo ni falsa prudencia- lo que se opone a los derechos del ser humano;
  • Pobre y de los pobres, cuyo protagonista sea el pueblo creyente, con capacidad para decir su palabra y para ejercer la corresponsabilidad a todos los niveles;
  • Peregrina, fermento profético en la sociedad, sembradora de esperanza, capaz de realizar una función sociopolítica crítica y liberadora;
  • Insertada en la sociedad donde se vive, inculturada en el pueblo al que sirve, y con su misma lengua y expresión popular.
2.- Objetivos
En consecuencia buscamos los objetivos siguientes:
a) Profundización de la fe:
Llevarla a cabo en la comunidad, reformulándola críticamente. Elaborar nuestra reflexión en la línea de la Teología de la Liberación, trabajándola desde nuestra realidad, a partir de la escucha atenta de la palabra de Dios y de acuerdo con los signos de los tiempos. Valorando la fe y la religiosidad del pueblo y abriéndonos al pluralismo de otras culturas y religiones. 
b) Oración y acción:
Cultivar un estilo propio de las Comunidades Cristianas Populares de Base, recuperando el sentido auténtico de la oración, la reflexión y el silencio, con un valor en la vida del creyente y desde una espiritualidad integradora. 
c) Celebración:
Celebrar festiva y comunitariamente nuestra fe, en conexión con la vida y la lucha por la liberación, con signos actuales y nuevos. Revitalizar las celebraciones sacramentales y vivir la Eucaristía como núcleo central de nuestra experiencia de fe. 
d) Compartir:
Vivir un nivel de fraternidad y de amistad que nos lleva a la comunión de bienes y a una solidaridad comprometida, ofreciendo un estilo alternativo de vida, basado en la austeridad compartida y la cultura solidaria. 
e) Igualdad:
Llegar a una igualdad plena de derechos y deberes en nuestras Comunidades y esforzarnos para que esto se consiga también en la iglesia y en la sociedad, haciendo especial hincapié en la igualdad entre laicos y sacerdotes, varones y mujeres. 
f) Solidaridad:
Ser solidarios con todos los que trabajan por la liberación del ser humano, en estrecha cercanía con las comunidades, grupos y personas del Tercer Mundo que participan del mismo Proyecto, que han dado y dan con su vida testimonio ejemplar de fidelidad a Jesús y al pueblo. 
Asumimos el reto de encontrar soluciones a nuestro alcance para los problemas del Cuarto Mundo. 
g) Educación:
Dar a conocer el estilo de vida que pretendemos, por considerarlo una alternativa solidaria y liberadora, acorde con la Buena Noticia de Jesús. 
h) Naturaleza:
Vivir y profundizar en la fraternidad con toda la creación -regalo de Dios- respetando la naturaleza, conviviendo en armonía con ella y rechazando, en nuestra vida de cada día, todo consumo irresponsable, derroche, abuso y destrucción.
3.- Compromisos
3.1.- Concebimos la conversión y la liberación como algo personal y estructural al mismo tiempo. Creemos que no basta lo personal si no se llega al cambio de las estructuras de injusticia. Por eso, queremos estar presentes en las organizaciones populares alternativas, partidos y sindicatos.
3.2.- Tratamos de vivir nuestro compromiso social a dos niveles:







  • Colectivamente: luchando juntos desde la fe -sin suplantar a otras organizaciones sociales- por los derechos del pueblo, especialmente a favor de los sectores más marginados. Creemos que estos compromisos son fundamentales si queremos trabajar de un modo cristiano.







  • Personalmente: Dado que la fe tiene sus mediaciones políticas, tratamos de estar insertos, también como individuos, en las organizaciones sociopolíticas y culturales de carácter popular, para trabajar en favor de las aspiraciones, intereses y derechos del pueblo. 
3.3.- Queremos mantener siempre la tensión hacia la utopía. Entendemos la utopía como una apuesta por el proyecto de Jesús y por la confianza en la capacidad del ser humano para construir una sociedad igualitaria, justa y fraterna.
4.- Coordinación y organización
Las C.C.P. pretenden estar abiertas a todas las personas que intentan vivir de un modo semejante la fe en Jesús y la opción por los pobres, coordinándonos con esos colectivos, promoviendo plataformas amplias e integrándose en ellas desde el ámbito local al europeo y al universal, colaborando en la transformación de la iglesia y de la sociedad según el Evangelio.
Consideramos imprescindible mantener y potenciar la coordinación existente entre las C.C.P. por sectores o zonas, diócesis o ciudades, regiones o países, hasta el nivel del estado; con objeto de enriquecernos mutuamente, intensificar la comunicación de experiencias de todo tipo y participar en una amplia comunión eclesial con objetivos comunes.
Cada comunidad integrada en las C.C.P. y cada grupo de comunidades coordinadas tienen su propia autonomía, de acuerdo con las características o rasgos de sus miembros y de su lugar de inserción. La coordinación no ha de ser rígida ni vertical, sino escalonada desde la base.

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