jueves, 17 de noviembre de 2016

"Creyentes en un mundo laico, plural y ¿Democrático?. Jornadas de Reflexión CCP-España. La Vid (Burgos) 21-23 Octubre 2016




JORNADAS DE REFLEXIÓN DE LAS CCP
Monasterio de La Vid (Burgos), 21-23 de octubre de 2016
“CREYENTES EN UN MUNDO LAICO, PLURAL Y ¿DEMOCRÁTICO?



Ponencia-síntesis de las respuestas al Cuestionario
 Introducción
Un mundo en cambio constante obliga a estudiar los nuevos parámetros de la existencia y a responder a ellos. Desde el punto de vista de lo que representa ese cambio para un creyente, se plantean cuatro temas esenciales:
1)      Estamos en una cultura científica, crítica y secular, que pide comprobaciones y demostraciones y no acepta lenguajes que hablen de absolutos, de dogmas y de respuestas definitivas. Es una cultura de la provisionalidad y del análisis crítico de todos los valores y símbolos, y no admite privilegios en el peso social de lo religioso.
2)   Nuestra sociedad es pluricultural y plurirreligiosa, y no se tolera que nadie se atribuya la posesión de la verdad y mucho menos el derecho a imponerla, pero donde el ámbito de lo religioso se halla más presente de lo que se hubiera predicho hace pocos años.
3)    Disminuye en ella la fuerza de lo comunitario y se extiende el papel de las opciones individuales o individualistas. Toda la sociedad –y no sólo los colectivos religiosos- está reduciéndose a mínimos exigibles en el ámbito de los valores y de las referencias sobre el sentido de la vida, debilitándose las redes axiológicas que cohesionan esa misma sociedad.
4)      Se da una desmitificación funcional de las instituciones, a pesar de que se reconoce que sin instituciones y sin estructuras no es posible la organización social y religiosa ni las referencias de identidad. Se rechaza, sin embargo, todo control de la conciencia y del pensamiento por parte de instituciones instaladas en normas inmutables.
  
En el marco de todo lo anterior, el trabajo previo realizado por varias comunidades sobre el tema propuesto para estas Jornadas ha ofrecido los resultados reflejados en esta “Síntesis de las respuestas al cuestionario”.

 Síntesis de las respuestas al cuestionario

1.- Laicidad

 a)En nuestra Comunidad ¿sentimos emocionalmente –o sólo en teoría- la laicidad como el espacio necesario de encuentro con personas que tienen diferentes modos de situarse ante el hecho religioso y ante otros hechos humanos o que no tienen ninguno? ¿Qué es “ser mental y emocionalmente laico/a”?

 Respuestas:
    - La laicidad implica libertad para practicar una religión, una ideología o ninguna, sin juzgar a nadie; son injustificables las imposiciones religiosas. Los derechos humanos han de ser el referente básico de la laicidad.
   - La democracia es el caldo de cultivo de la laicidad, pero el actual concepto de laicidad también ha de estar sometido a revisión. Lo menos laico es el dinero, que separa a las personas y a los pueblos.
   - Ser laic@ no es lo más importante; lo importante es la ética del laic@.
  - A diferencia de la jerarquía católica, nos sentimos emocionalmente laicos; no queremos ser un ghetto religioso; nuestra referencia es Jesús, no la jerarquía.
  - La espiritualidad laica que procuramos vivir está enraizada en una ética humanista basada en los derechos humanos y la Carta de la Tierra. Jesús de Nazaret fue laico y entró en conflicto con la espiritualidad religiosa de su tiempo; lo que le importó fue humanizar el mundo, la convivencia y la vida.
  - Hay comunidades que se sienten laicas, muy laicas, pero otras reconocen que es más difícil sentirse emocionalmente laico que serlo teóricamente, sobre todo ante hechos violentos o de falta de respeto a los derechos humanos.

b) En nuestra vida social ¿practicamos y fomentamos la actitud laica para facilitar que todos tengamos cabida en un trabajo común por la dignidad y el sentido de la vida, que no sea excluyente y que exija más compromiso laico a quienes tienen autoridad política y religiosa? ¿Qué elementos de la sociedad donde estamos no son laicos?

Respuestas:
   - En los grupos donde estamos trabajamos por el ser humano, independientemente de si es religioso o no. La Teología de la Liberación, la del Pluralismo Religioso, las aportaciones de la ciencia, la filosofía del lenguaje, la sensibilidad por el cuidado de la “casa común” y los nuevos paradigmas postreligionales y posteístas nos han ayudado a recuperar la autonomía de todo lo humano.
  - Es necesario que aprendamos a hablar con lenguajes menos religiosos y a conocer otras formas de espiritualidad, seculares o no; otros paradigmas son posibles. La espiritualidad no puede ser únicamente religiosa y la hermenéutica de la vida tampoco; la espiritualidad laica puede hacernos descubrir valores y mensajes que quedaron intencionalmente ocultos.
   - La construcción de “otro mundo posible” la identificamos con la construcción del Reino que anunciaba Jesús, pero reconocemos que estamos en proceso.
   - Colaboramos en suprimir la presencia religiosa derivada de los acuerdos Iglesia-Estado en forma de capillas universitarias, clases de religión, capellanes castrenses y hospitalarios, funerales de estado, programas religiosos de televisión, etc.; trabajar por ello y vivir intensamente la fe no es una contradicción.
   - Fomentamos la actitud laica tanto en el terreno religioso como en el político, pero sin confundirla con el laicismo.
   - Necesitamos aceptar que la mayor parte de la sociedad no es realmente laica (hay mucha religión y religiosidad), aunque no sea creyente, y no está dispuesta a aceptar la desaparición de algunos elementos religiosos (calendario, fiestas, nombres, tradiciones…). Tendremos  que trabajar poco a poco y con respeto.
   - Exigimos a las autoridades políticas y religiosas un compromiso por la laicidad, en un estado que, constitucionalmente, se define como aconfesional, para que respete la conciencia de cada uno.
   - Pensamos que los Acuerdos Santa Sede-Gobierno Español conceden privilegios a la Iglesia Católica y no respetan la igualdad de los ciudadanos. El estado debe ser garante de la laicidad; tenemos que trabajar por la separación de la Iglesia y el Estado porque es esencial para la auténtica laicidad.
   - Creemos que en nuestros compromisos sociales y políticos actuamos como mental y emocionalmente laicos, con actitud de respeto, tolerancia y aceptación de las diferencias, porque lo importante es que entre todos trabajemos por el bien común. De hecho, trabajamos o colaboramos con grupos y asociaciones sin vinculación con credos religiosos.
   - Hay comunidades que opinan que no debería ser necesario que en nuestros manifiestos o intervenciones figurásemos como “voz Iglesia” o como “colectivos cristianos”; otras, por el contrario, creen que es preciso que se visibilicen como cristianas nuestras posturas progresistas o de izquierda.

2.- Pluralidad

a)  En la Comunidad ¿admitimos realmente y sin prejuicios que lo diferente no es un enemigo a eliminar, que la diversidad es un signo de madurez de la vida, que las personas que tienen otra cultura, otra lengua y otra visión de la existencia no son un peligro para nuestra identidad? ¿Qué es “ser mental y emocionalmente plural”?

Respuestas:
   - Vemos que es preciso ponerse emocionalmente en el puesto del otro (aceptar, respetar y estimar), aunque eso no signifique asumir sus posiciones: hay situaciones concretas en que es preciso enfrentarse para defender al débil en contra de ideologías opresivas.
   - En la diversidad sin violencia está el éxito de todos; la diversidad constructiva es vida, porque evita los extremos del dogmatismo, la indiferencia o el respeto superficial.
   - La diversidad nos permite el diálogo con ideas, culturas y religiones diferentes que facilita el encuentro entre todos los seres humanos de buena voluntad.
   - En el fondo de todas las religiones está el precepto básico: “Tratad a las demás personas como queréis que os traten a vosotr@s”.
   - Reconocemos que, aun viendo la necesidad de fomentar el respeto a la diversidad, no  nos resulta fácil vivir con lo diferente y los diferentes; pero constatamos que cada vez se amplía más el umbral de la aceptación de la pluralidad.
   - En momentos en que ha aumentado la inmigración de personas procedentes de varias tradiciones culturales y religiosas, percibimos esa inmigración como una riqueza y no como una amenaza. La pluralidad es un reto difícil, pero no un peligro para la identidad personal y cultural; los prejuicios y generalizaciones basadas en razonamientos emocionales son el verdadero peligro. Los dilemas morales sí que ponen a prueba nuestros criterios y prejuicios: no hay que confundir éstos con la discrepancia en valores fundamentales, como la libertad, la igualdad, la no-violencia, el respeto, la justicia, …

  b)      ¿Estamos socialmente comprometidos en algo de lo anterior? ¿Qué dificultades encontramos en el ambiente?

Respuestas:
   - Apoyamos y defendemos -mediante manifestaciones, peticiones, escritos en prensa, manifiestos y activismo político y sindical (según donde estamos situadas las personas de las diferentes comunidades)- las causas que creemos justas, haciendo lo posible por liberarnos de prejuicios que también reconocemos tener.
   - Aun siendo conscientes de la dificultad de entendernos con personas y grupos religiosa o políticamente encasillados, también encontramos, cada vez más, la posibilidad de conectar con personas abiertas a la convivencia en pluralidad, luchando con ellas en el ámbito político, cultural, social y de construcción de la paz.
   - En algunas comunidades hay experiencias de celebración de encuentros con personas de otras confesiones religiosas, siguiendo sus ritos y costumbres.
  
3.- ¿Democracia?

    a) ¿Nos vale la pena luchar por la democracia dentro de la Iglesia, aprovechando el tirón del papa Francisco, o pasamos ya de la Iglesia dejándola por imposible? ¿Estamos nuevamente ilusionados en la Comunidad por una nueva democracia en el ámbito político? ¿Qué es “ser mental y emocionalmente demócrata”?

Respuestas:
   - No queremos pasar de la Iglesia, pero sí pasamos de una buena parte de la jerarquía. Nos alegran las iniciativas del papa Francisco, aunque a veces los hechos no correspondan a las palabras a causa de la presión de la curia. En cualquier caso, no hay que dejar solo a Francisco; pero, al mismo tiempo, hemos de trabajar en ámbitos exteriores a la Iglesia, con más atrevimiento del que tenemos y con un espíritu similar al que tuvimos en los años 70.
       - Confiamos en superar los límites de la esperanza en una “primavera” de la Iglesia y llegar a una “Internacional de la esperanza” que aglutine los esfuerzos de los seres humanos que quieran trabajar por la dignidad y la igualdad de todas las personass.
  - Creemos que la jerarquía eclesiástica es contraria a la democracia y es difícil que esto cambie; la curia vaticana y el derecho canónico pesan demasiado. Pero se puede trabajar desde abajo por la democratización de la Iglesia, comenzando por hacer efectivos el diálogo y la igualdad de género. Un cristiano no puede dejar de trabajar por la democracia, y esto nos ilusiona, aunque reconozcamos que no siempre podemos actuar de modo directo en política sino sólo apoyando las opciones que creemos más justas. Algunas comunidades están ya participando, como fuerza dinamizadora, en foros organizados por la Iglesia oficial.
   - La desobediencia o la insumisión ante normas de la Iglesia que no nos parecen evangélicas también es un modo de hacer que la Iglesia sea más democrática.
  - Estamos convencidos de que una Iglesia más igualitaria y participativa es posible, y eso comenzamos a trabajarlo en nuestra misma vida comunitaria. Temas como el de la mujer en la Iglesia, la homosexualidad, el machismo, el clericalismo, etc. no pueden obviarse por más tiempo.
  - Hay quienes defienden la colaboración en parroquias que consideran más fieles al mensaje de Jesús; otros prefieren seguir “caminando en el exilio”, sin perder energía en luchas inútiles y en descalificaciones, pero abiertos siempre al encuentro.
   - Ser mental y emocionalmente demócrata implica una actitud crítica y participativa en defensa de los valores democráticos: libertad ética y política, igualdad,   solidaridad, soberanía del pueblo, laicidad, cuidado de la vida en todas sus fases.
   - Ante el pesimismo y la desolación producida por la política y la economía neoliberal, creemos que tenemos la misión cristiana y humana de reconvertir todo en esperanza mediante nuestra resistencia, nuestra lucha y nuestra convicción de que otro modo de vivir como seres humanos es posible.
    - Hay que reconocer que nos encontramos en una coyuntura política esperanzadora: se habla de política en la calle, los movimientos sociales han modificado la agenda de los partidos. Pero mientras no haya igualdad social, no habrá verdadera democracia.

b)      ¿Creemos realmente que en la política española otra democracia es posible? ¿Qué requisitos serían imprescindibles? ¿Dónde nos vemos a nosotros mismos, en la práctica, trabajando en esa dirección?

Respuestas:
   - La política española no se caracteriza por ser democrática: falta diálogo, transparencia, honradez, control de los gobernantes, conciencia crítica, aceptación de las decisiones de la mayoría y respeto activo por las minorías; por otra parte, está dominada por los poderes económicos, que son antidemócratas. No puede haber democracia sin servicios básicos garantizados: sanidad, enseñanza, pensiones, acceso a un trabajo digno.
   - La democracia representativa sin democracia participativa no es democracia. Además, es necesaria una nueva ley electoral que refleje con justicia la realidad de las personas votantes.
   - Un criterio fundamental no es simplemente  el preguntarse por quién ha de ganar unas elecciones, sino por quién opta por las personas más necesitadas y vulnerables.
  
4.- La pertenencia al movimiento universal de Jesús

a)      Las comunidades, dadas nuestras fuerzas y la limitación territorial, ¿vemos importante la coordinación a nivel estatal y estamos dispuestos a fortalecerla y mejorar sus funciones, pluralidad y valor democrático? ¿En qué medida?

Respuestas:
   - La postura mayoritaria de las comunidades es que la coordinación a nivel estatal es necesaria, porque facilita que las personas y las comunidades nos encontremos, mejorando nuestros contactos y evitando la cerrazón y la sensación de soledad. Valoran mucho el que funcione el “servicio de coordinación” entre todas las comunidades que puedan coordinarse.
   - Es importante resistir, y a ello nos ayuda el contacto y el intercambio entre las comunidades, tanto a nivel local como estatal, reforzando el sentido de pertenencia. A veces (por motivos de edad, de salud u otros) no es posible participar, y entonces hay que delegar, con el fin de recibir después las aportaciones de los que participan.
   - En casos prácticos concretos pueden utilizarse los medios informáticos de comunicación a distancia; pero eso es insuficiente, porque es imprescindible el encuentro físico con las personas, aunque no sea tan frecuente como ahora.
   - Los encuentros estatales, las jornadas de reflexión, los encuentros parciales entre dos o más comunidades, la asistencia a otros puntos de encuentro que mantengan el espíritu comunitario (como las Vacaciones comunitarias alternativas, el Congreso de Teología, la Semana Andaluza de Teología y otros foros locales), etc. nos ayudan a seguir compartiendo la vida, a pesar de las limitaciones que proceden de la edad y de la disminución del número de comunidades. Se constata, no obstante, que, a pesar del interés de las personas y debido a la multiplicidad de implicaciones que se tienen, no se llega a todo.
    - Algunas personas de una comunidad opinan que la coordinación de comunidades debería terminar en el nivel autonómico y que el esfuerzo de coordinación estatal podría dirigirse hacia REDES para evitar duplicaciones, asumiendo nuestras limitaciones de edad, de gastos en desplazamientos, etc. Hay alguna comunidad que piensa que las CCP (no sólo la coordinación) ya han dado todos los frutos que podían dar.
     - En otras comunidades se piensa que hay que seguir con la coordinación para fortalecernos unas comunidades a otras y tener orientaciones comunes, sin dejar de participar, en la medida de lo posible, en plataformas cívicas, sindicatos o partidos políticos. La desaparición de la Coordinadora Estatal o de los foros estatales que ahora tenemos no significaría, para varias comunidades, la integración automática en REDES (porque no ven clara esa integración o la línea de REDES), con lo que se perdería todo tipo de conexión a nivel estatal, aunque la hubiera a nivel local.
     - Admitiendo la necesidad de la coordinación estatal de comunidades, se pide que los representantes reflejen realmente la realidad comunitaria, los cargos sean renovables y que no haya dirigismos ni clericalismos encubiertos.

b)      ¿Cómo trabajamos, por un lado la limitación territorial de CCP y, por otro, la disparidad de coordinaciones, encuentros, foros, etc.? ¿Se nos ocurre alguna fórmula concreta?
 
Respuestas:
   - Más allá de las CCP y de sus siglas, se piensa que hay que apoyar y participar en un movimiento eclesial más amplio, como hoy en día es “Redes cristianas”. Participar en redes religiosas –y sociales en general- es un signo de los tiempos, un instrumento para estar presentes en ámbitos más universales que “el nuestro”, pero en los que podemos tener un papel significativo.
  

Urgencias
En los talleres realizados durante las Jornadas se destacaron, como conclusión, entre todos los temas, estas urgencias:
- Esforzarnos en conocer otras formas de espiritualidad.
- Colaborar en la construcción de una espiritualidad laica.
                  - Deconstruir el tipo de lenguaje religioso que utilizamos y construir un nuevo lenguaje inclusivo y popular que responda a una actitud laica.        
- Conectar con personas, movimientos y expresiones de la cultura y de la ciencia que estén abiertas a la convivencia en pluralidad, luchando con ellas en los ámbitos político, cultural y de construcción de la paz.
- Trabajar a favor de la necesidad imperiosa de separación entre Iglesia y Estado y de suprimir los acuerdos entre los dos.
            - Formar comunidades democráticas con sentido de eclesialidad universal.
            - Luchar por una escuela laica.
- Asumir e ir viviendo la pluralidad crítica con el único límite de los derechos humanos, sabiendo que la pluralidad puede implicar conflictividad y agresividad.
            - Recuperar la denuncia profética en las causas que creemos justas.

Debate de la pregunta 4
·         El último encuentro de Redes ha puesto de manifiesto que las CCP siguen teniendo mucha fuerza dentro de este grupo y que la presencia del resto de grupos integrantes de Redes es escasa. Por tanto, si CCP se integrase en Redes nos perderíamos sin que ello suponga ninguna integración en una realidad más amplia. Es necesario una coordinación entre Redes y CCP  para evitar fechas próximas de eventos. Cuando sea posible también coordinación a largo plazo de eventos con los movimientos o plataformas en las que estamos presentes para evitar solapamientos.
·         En la coordinadora estatal tiene que haber democracia participativa mientras que en Redes la democracia es representativa. Cuando sea posible se debe limitar la permanencia de las personas coordinadoras en la coordinadora estatal.
·         La coordinadora estatal deberá existir mientras haya representantes de algunas zonas. Las personas de la coordinadora estatal difunden los temas tratados a nivel general hayan sido elegidos democráticamente o no.
·         Sería deseable reducir el número de reuniones presenciales y combinar con métodos on-line para mantener contacto. Ello podría ir en beneficio de las comunidades que no asisten habitualmente a las reuniones en Madrid. No obstante, es necesaria al menos una reunión física de los miembros de la coordinadora estatal.
La síntesis fue elaborada por Jesús Bonet.            

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