domingo, 9 de mayo de 2021

CCP, en recuerdo de nuestro amigo Ángel Aguado, por tanta vida compartida. Gracias a la VIDA. Con Dios amigo, con Dios hermano. 4/05/2021

 

DESPEDIDA DE NUESTRO COMPAÑERO Y AMIGO ÁNGEL AGUADO FAJARDO. Por José Gilabert Ramos, en nombre de CCP.

Otra vez las comunidades cristianas populares de Granada nos enfrentamos a una nueva perdida. Se nos ha ido nuestro amigo y compañero Ángel Aguado, después de un largo tiempo luchando contra la enfermedad.

En su perfil de Facebook, Ángel se define a sí mismo con estas escuetas palabras: Soy un jubilado. Últimamente trabajé en la biblioteca de la Universidad de Granada, y antes de librero y de peón de la construcción.

Ángel Aguado perteneció a las comunidades desde sus inicios en Granada a principios de los años 70. Formó parte de la comunidad del Polígono, junto con su mujer, Encarna y con Pedro Gómez, Pilar Ocaña, Pepe Castillo, Margot…

Ángel fue una persona muy íntegra y coherente a lo largo de toda su vida. Nació en el seno de una familia humilde del pueblo de Pinos del Valle. Estudió en el Seminario Diocesano de Granada y se ordenó sacerdote. Su primer destino fue en La Alpujarra, atendiendo las parroquias de varios pueblos. Su juventud y sus ganas de servir pronto se dejaron notar entre sus feligreses. Además de sus labores pastorales, Ángel se integró en la vida de los alpujarreños ayudándoles siempre que era necesario en las labores de recolección de la almendra y otros cultivos.

En 1974 es nombrado Arzobispo de Granada Emilio Benavent Escuín, un prelado con una especial sensibilidad y cercanía al mundo del trabajo y de solidaridad y apoyo a los curas y a los grupos cristianos con un compromiso de carácter social y de oposición al régimen franquista. En este ambiente de apertura y de cambio en la diócesis, Ángel solicita venir a Granada como cura obrero e integrarse con los colectivos más favorecidos de la ciudad. Junto con otros sacerdotes como Antonio Quitián, José y Manuel Ganivet y Miguel Heredia se incardinaron en los barrios más humildes de Granada y se colocaron de peones de albañilería. Los curas obreros vivían en comunidad y un día a la semana el obispo Benavent iba a comer con ellos.

Esta experiencia de cura obrero de nuestro amigo Ángel está recogida en el libro “Curas obreros en Granada.” escrito por Antonio Quitián González, Ángel Aguado Fajardo, José Ganivet Zarcos y Manuel Ganivet Zarcos, Zumaque Editorial SL, 30 jun 2010.

Un hito importante en la vida de Ángel fueron los encierros en la Curia eclesiástica, Catedral e Iglesia de San Isidro. Los barrios obreros de Granada en 1974 sufrían una sangrante situación de paro que provocó que las asambleas de parados decidieran protestar encerrándose en distintos templos de la ciudad. Estas acciones provocaron una ola de solidaridad ciudadana, a la que también se sumaron algunos sacerdotes. El encierro más multitudinario se realizó en La Curia y estuvo protagonizado por trabajadores del Polígono de Cartuja. Se encerraron 35 obreros, entre ellos estaban Ángel Aguado, Antonio Quitián y Miguel Heredia.

La prensa local se hizo eco de los acontecimientos resaltando la fuerte implicación de los movimientos cristianos de base y los curas obreros con la clase trabajadora. El Arzobispo Emilio Benavent expresó su solidaridad con los encerrados y advirtió de que la policía no podía entrar a desalojarlos.

Al finalizar el encierro los trabajadores fueron detenidos. Ángel y sus dos compañeros curas pasaron una temporada en la cárcel de Carabanchel y después recluidos en el convento de Mercedarias de Cájar. Cuando terminó la reclusión y ante la comodidad y confort del lugar Ángel respondió a los periodistas que: "El Ministerio de Justicia nos costeó tres meses de vacaciones que me sirvieron para reflexionar, tranquilizarme y madurar mi decisión de secularizarme".

Una vez secularizado y casado con Encarnación Olmedo, a la que había conocido de monja en la barriada de la Virgencica, se tuvo que poner a trabajar en una librería. Después, pasó a trabajar en la Universidad de Granada como técnico de biblioteca en la Facultad de Letras. Su labor como bibliotecario se centró más tarde en la Biblioteca del Hospital Real donde se encargó del servicio de reprografía y digitalización del fondo antiguo de la UGR.

Su compromiso con los trabajadores le llevaron a desempeñar en la universidad una constante labor sindical y de representación del personal laboral en los órganos de gobierno de la UGR.

Como miembro de las Comunidades, Ángel ha mantenido a lo largo del tiempo una actitud coherente con su itinerario personal como cura de pueblo, cura obrero, cristiano de base y, últimamente, como seguidor de Jesús al margen de la iglesia y de la religión.

Los que lo hemos conocido y tratado sabemos de su carácter socarrón, de su inmensa cultura, de su amable camaradería y, sobre todo, de lo apasionadamente enamorado que ha estado siempre de su Encarna.

Por José Gilabert Ramos, 

En nombre de las Comunidades Cristianas Populares de Granada.

CON DIOS, AMIGO, CON DIOS HERMANO. Por Pío Tudela Garrmendia, en nombre de CCP.

¡Con Dios, querido Ángel! ¡Con Dios, amigo! ¡Con Dios, hermano! Prefiero esta hermosa expresión andaluza que el habitual ¡Adiós! que parece alejarte para siempre de nosotros.  En Comunidades Cristianas Populares te sentimos cerca, estás con nosotros, sigues con nosotros porque nos has dado ejemplo de honradez, nos has ayudado a pensar qué somos cuando pretendemos llamarnos cristianos y a no perdernos en disquisiciones estériles cuando pensamos en Dios.

Cuando ya hace unos años nos hiciste partícipes de tu vida en ese libro sobre “Curas obreros en Granada”, nos quedó muy claro que nada dejabas en el tintero que pudiera falsear la imagen que querías transmitir: la que procedía de la más absoluta sinceridad, sin adornos ni paliativos.  Honestidad y sinceridad siempre te han caracterizado.  Eso sí, diciendo las cosas con asertividad y convicción, como tu amplia experiencia exigía.  Recuerdo que, hace ya muchos años, mi hijo Pablo, entonces muy niño, nos preguntaba después de alguna de tus intervenciones en la eucaristía: ¿Por qué Ángel se enfada tanto cuando habla?  Y le explicábamos que no te enfadabas, sino que te expresabas sintiendo muy dentro de ti lo que decías.

Últimamente solías definirte - aunque, si definir es poner límites, tu siempre has sido difícil de definir - como agnóstico cristiano.  Déjame que comience por lo segundo, cristiano.  Esto lo tenías claro y sabías hablarnos de Jesús de Nazaret con el sentimiento y la lucidez que te caracterizaban. El hombre para los demás, esto era Jesús para ti y esa la esencia del ser cristiano.  Esa ha sido también toda tu trayectoria y el ejemplo que tu vida entera nos transmite.  Tu época de sacerdote, tu compromiso como cura obrero, tu militancia obrera y sindical, tu inserción permanente en el barrio en que has vivido con Encarna, todo ha nacido de ese ser para los demás y nos ha enseñado lo que significa.  ¡Siempre te estaremos agradecidos!

También te decías agnóstico.  Tu experiencia con una formación teológica clásica, preocupada por los dogmas, por una moral desfasada en unos aspectos y laxa cuando entran en juego las propiedades eclesiásticas, por unos ritos y por su derecho canónico, mientras la esencia del evangelio, del ser para los demás, ha sido olvidada, te hizo agnóstico respecto a tanta pretensión de verdad.  Buscar la verdad y no pretender poseerla de oficio es lo que querías para la Iglesia a la que diste lo mejor de tu vida.  ¿Cómo podremos olvidar nuestras charlas, reuniones y mutuo interés por las investigaciones sobre Jesús Histórico? ¿Y las que tuvimos sobre San Pablo, sus escritos y la primera generación de cristianos? Aún teníamos pendiente reflexionar juntos sobre la segunda y posteriores generaciones de cristianos, cuando se forja la identidad del cristianismo que hoy conocemos. ¡Nos vamos a acordar tanto de ti si tenemos ocasión de volver sobre estos apasionantes temas! Necesitamos tu capacidad crítica y tu interés para sazonar nuestras lecturas y nuestras charlas.

¡Con Dios, querido Ángel!  En Comunidades tenemos ya nuestro corto pero querido y selecto grupo de santos: Pilar Traver, Diamantino, Miguel López, etc… y ahora tu.  Sois nuestros santos porque sois nuestros modelos a seguir, sois nuestra referencia. 

Esta mañana, al abrir mi libro de los Salmos me he topado con el salmo 14, que dice:

 "Señor, ¿Quién puede morar en tu tienda y habitar en tu santo monte? El que vive con honradez y practica la justicia, El que dice la verdad sinceramente Y no calumnia con su lengua".

 He pensado: “Ahora sé dónde nos esperas, Ángel”.

¡Con Dios amigo! ¡Con Dios hermano!

Por Pío Tudela Garmendia 

En nombre de las Comunidades Cristianas Populares de Granada.

https://angelaguadofajardo.blogspot.com/

Año 1975, salida de la cárcel de los curas obreros: Antonio Quitián, Angel Aguado y Pope Godoy por el encierro en la curia pidiendo más empleo.

De la Cruz al martillo. Documental sobre los "curas rojos" en Granada y Sevilla.

 


viernes, 30 de abril de 2021

CCP-Andalucía contra el discurso del odio. Por Miguel Santiago,

 

Las Comunidades Cristianas Populares de Andalucía subscribimos el artículo que Miguel Santiago publica en el Diario de Córdoba el 28/04/2021. Discurso de odio.

Niños y jóvenes migrantes, según la extrema derecha, empobrecen y amenazan a los siete millones de habitantes de la comunidad de Madrid. ¿Quién se puede creer tremendo disparate? El anuncio de la estación del metro de Madrid «Un Mena, 4.700 euros al mes. Tu abuela, 426 euros de pensión/mes» se inscribe en el marco mundial del llamado renacimiento del neofascismo, que se caracteriza por los bulos y las mentiras. La partida presupuestaria a la que se hace referencia va destinada a los centros de acogida, al pago de los trabajadores o a la gestión de las instalaciones, una pequeñísima parte se dedica a sufragar sus salidas de ocio y tiempo libre, como es habitual en un joven de cualquier familia.

La palabra «Mena» podría ser sustituida por la de cualquier otro colectivo minoritario. Recordemos la política emprendida contra el pueblo gitano por Salvini en Italia en 2018. Herramientas de odio para fines electorales. Los niños y jóvenes migrantes vienen siendo víctimas de estos partidos de extrema derecha. Tengamos presente la campaña que desplegó Vox contra un centro de menores en el barrio de la Macarena de Sevilla o el ataque que sufrió otra casa de acogida en Madrid. Desgraciadamente, como podemos comprobar, nuestro país se encuentra en esta ola del nacionalpopulismo, una ideología que creíamos trasnochada, después de la segunda guerra mundial, y que desde los años ochenta volvió a amenazar a la democracia con el Frente Nacional francés. Desde este epicentro se fue extendiendo por Austria, Países Bajos, Italia, Suecia, Alemania, países europeos del Este, hasta llegar a España. Esta onda neofascista ha llegado a su máximo nivel con Donald Trump y Bolsonaro. Se sirven de un arsenal demagógico para rechazar la igualdad y la diversidad. Anhelan una sociedad estrictamente homogénea, en pie de guerra con lo diferente, generando una gran desconfianza y rechazo hacia la persona extranjera.

Europa no se encuentra en su mejor momento. Llevamos años sufriendo una enorme regresión en los derechos sociales y libertades, el mejor caldo de cultivo para alimentar los bajos instintos xenófobos y racistas, sobre todo si se trata de las personas empobrecidas, centrando el discurso en enfrentar a los penúltimos contra los últimos de la sociedad, un discurso miserable e inhumano que provoca odio y destrucción entre las personas acuciadas por falta de recursos. Urge contrarrestar esta injusta situación a base de modelos económicos y sociales que apuesten por eliminar la desigualdad y combatir el discurso del odio sustentado en el rechazo al mestizaje, la xenofobia, la hostilidad a lo diferente, la hostilidad a la igualdad de género, etc. Es urgente que tanto el sistema político como el judicial actúen contra estos delitos de odio que ponen en peligro la convivencia. Incluso hay que plantearse la ilegalización de estos partidos que atacan el corazón de la democracia y de la carta magna de los derechos humanos.

Es necesario que la gente de los barrios populares no se deje influenciar por estos mensajes que provocan la llamada «guerra entre pobres». Hay que echar la mirada hacia arriba, no a los que lo están pasando igual o peor. Hay que señalar a los gobiernos que recortan las políticas sociales, a las monarquías que se enriquecen a costa del pueblo, a la economía neoliberal que genera un abismo cada vez mayor entre uno puñado de ricos y una población millonaria de personas empobrecidas y excluidas, a la banca que solo piensa en su lucro...

En estos momentos hay que recordar a nuestros abuelos y abuelas o padres y madres que tuvieron que emigrar en tiempos de la dictadura por las condiciones de pobreza en las que se vivía. Como canta Rozalén: «Ay pobre del pueblo que ignora su herencia emigrante». De igual modo los niños y niñas y jóvenes de cualquier lugar del planeta tienen derecho a soñar con una vida más digna, lo mismo que nuestros hijos e hijas migran a Europa buscando un trabajo que aquí no encuentran.

«La defensa de la igual dignidad de todos los seres debe ser defendida sin miedo como imperativo categórico que no admite silencio, cobardía, excusa o excepción» (Tamayo, Juan José, 2020, p. 181).

* Por Miguel Santiago, profesor, escritor y miembro de las Comunidades Cristianas Populares de Andalucía.

viernes, 23 de abril de 2021

Tres libros GRATIS y +. Nuevo Tiempo Axial. Después de Dios y de las religiones, otro modelo es posible.

NUEVO TIEMPO AXIAL. UN GRAN REGALO: Tres libros GRATIS y más....
1. Después de Dios, Otro modelo es posible. Varios autores. Te puedes descargar el libro AQUÍ
2. Jesús, una persona como nosotr@s. R. Lenaers. Te puedes descargar el libro AQUÍ
3. Después de las religiones. Varios autores. Te puedes descargar el libro AQUÍ
Y más libros en este ámbito, de diversos autores: AQUÍ

Ya están disponibles en formato papel los tres libros de la colección NUEVO TIEMPO AXIAL. Se piden a PODIBOOKS y llegan en tres días. Desde uno hasta los ejemplares que queráis. Impresión a demanda.

Nadie puede negar que, en algún momento de su vida, algo parecido al término «Dios» ha pasado por su pensamiento, y quizás también por sus emociones. Posiblemente le haya sucedido tal cosa ante la tragedia de un gran sufrimiento. O 
bien, en momentos de profunda alegría y esperanza, de ganas de vivir. Son esos momentos, en los que, espontáneamente, exclamamos: ¡Ay Dios mío!, o ¡Oh, Dios!... expresiones referidas a Alguien–o algo – que en realidad no sabemos bien qué significan.

No sabemos que significa “Dios” y sin embargo hasta bien entrado el siglo pasado nuestra creencia en Él ha sido dominante. “Dios” no ha sido una ráfaga en la mente sino el clima cultural en que hemos vivido. Ha modelado la vida personal, le ha dado sentido, referencia moral y consuelo. Ha ensamblado y cementado el puzle de la interacción social aportándole orden y estabilidad y ha legitimado la autoridad incluso la ilegítima.

Pero hoy el panorama ha cambiado. “Dios”, objeto de apasionadas disputas hasta hace bien poco, es ya como la abuela en la residencia, un recuerdo, una lejana presencia. Unos pocos le visitan con frecuencia, la mayoría prescinde. La indiferencia, el teísmo y ateísmo ya no son instancias determinantes en las decisiones. “Probablemente Dios no existe” publicitaban los autobuses de la última escaramuza atea. No se atrevían a una afirmación categórica. El trigo o la fe, y la cizaña o el ateísmo, antes y según la ortodoxia compitiendo por el suelo fértil de la bondad humana, hoy crecen bien avenidos. Porque ninguno es del todo perfecto. El trigo esquilma el suelo, y la mala hierba esponja la costra arcillosa.

La frase “Vivir sin Dios, en Dios” del profundo creyente Bonhoeffer, que dio su vida en el campo de concentración, es otro reflejo de esta cultura religiosa y crítica, aproximativa de cualquier posición beligerante. Es a la vez atea y creyente. Vivir con justicia y esperanza, vivir dando valor a todo, haya o no haya “Dios”. Y ahora entrecomillamos el primer término Dios porque significa algo distinto del segundo. Sin “Dios” se refiere al concepto “religioso” de Dios que ha dominado la cultura occidental, el “Theos” griego y “Dios“ del cristianismo. En Dios sin embargo se refiere más bien al misterio de la divinidad que todo lo envuelve, que es todo sin necesidad de sustantivarse o de ser nombrado de modo independiente. El no-teísmo.

El teísmo sugiere contradictoriamente algo así como un Ser total y particular a la vez; alguien como nosotros... pero “a lo grande”; el horizonte de infinitud y plenitud de cuanto somos, pensamos y hacemos objetivado frente a nosotros. 
Grandes palabras, elevadas a su máxima expresión; y realísimas. Los sentimientos más elevados, condensados en un Ente a quien atribuir todo cuanto emociona. Un Ente independiente de nosotros, generalmente “arriba”, figurativamente en el cielo físico y, por “educación lactante”, tenido como lo más real y más digno de respeto. Le concedemos voz y le obedecemos. Gracias a Él llevamos dentro una especie de optimismo callado que, a la larga, ninguna tragedia es capaz de reducir al silencio absoluto. Gracias a Él el misterio de la vida quedaría luminosamente desenmarañado.

El cristianismo se ha servido de este modelo teísta durante siglos y no ha tenido reparos en mostrar como excelencia de la fe algunas posiciones tan pueriles como la de aquel ministro que decía que él se creía todo, hasta lo de los Reyes Magos, pues si no, se le hundía el edificio entero de su fe. Era... su piadosa mentira que le permitía vivir. O como esa prostituta a quien “nunca nadie en su vida le había querido”, y seguía hablando con “Dios” todas las noches de ese amor nunca encontrado; era su consuelo y refugio. Y es que en ese modelo teísta iba agazapado también el sentimiento profundo de una divinidad innombrable.

Esta imagen de “Dios” soberano, en otro plano, dominándolo todo, nos la hemos venido inculcando desde hace unos cinco mil años. Theos no cayó del cielo, emergió en nuestro proceso de humanización. Lo pusimos nosotros allí. Antes de ese tiempo, nunca habíamos pensado en un «Ente Supremo, un Súper-sujeto personal ahí arriba, ahí afuera», al que llamaremos Theos, por su nombre en griego. Más bien una sacralidad profunda, sin forma ni nombre propios, era la que embebía toda la realidad, ¡la sagrada Realidad total! Al aparecer Theos esa sacralidad fue recolocada y absorbida en la personificación de ese Ente Supremo, magnífico, inimaginable, a quien nos entregamos rendidamente y reconocemos 
como depositario de toda la sacralidad y divinidad. Fuera de Él, todo sería profano y heterónomo, contingente e inferior.

Esta propuesta posteísta no es nueva. Hace ya tiempo que los teólogos cristianos propusieron algo similar. Recordemos el movimiento de los llamados Teólogos de la secularización y de la muerte de Dios en los años 60 del siglo pasado. A raíz de los trabajos de Bultman sobre la desmitologización –véase su obra principal, Mito y Kerygma, 1953¬, aparecieron dos grandes movimientos teológicos, la teología de la secularización desarrollada sobre todo por Bonhoeffer, Paul Tillich, Harvey Cox y Paul Van Buren, y la teología de la muerte de Dios con Gabriel Vahanian, Thomas Altizer, y William Hamilton ente otros. Bultman desveló el carácter mitológico de muchos textos bíblicos y en concreto de los evangelios, pero según le critica Bonhoeffer no se atrevió a hacer otro tanto con el mismísimo concepto de Dios. Y ésta es la pista que seguimos aquí. Bonhoeffer llegó más lejos, y en las Cartas y escritos desde la prisión, nos dice: “no podemos ser honestos sin reconocer que debemos vivir en el mundo como si no hubiera Theos... Él nos hace saber que es preciso que vivamos como seres humanos que llegan a vivir sin Theos”, simplemente en la sacralidad de la Realidad.

Años más tarde, en 1962, el famoso obispo anglicano estadounidense John A.T. Robinson recogía esa honestidad y publicaba Sincero para con Dios, con las aportaciones de Bonhoeffer, Tillich y Cox. Causó un gran impacto en el mundo cristiano. Según Bultman el cristianismo debe dejar de ser mitológico, nos dice Spong, de acuerdo con Tillich debe dejar de ser «supernaturalista», y según Cox debe dejar de ser «religional».

Pero este primer envite, tan prometedor, quedó arrinconado pronto en la historia; primero por la ortodoxia del magisterio eclesial, luego por el entusiasmo de la renovación conciliar del Vaticano II, y finalmente eclipsado por la urgencia revolucionaria de la teología de la liberación. La cercanía y la dramática situación de injusticia en América Latina, los inicios de la misión obrera en Europa, la afiliación política en los movimientos obreros cristianos, y los cristianos por el socialismo, ofrecieron la perspectiva de un cristianismo profético y comprometido. Ya no había tiempo para revisar paradigmas teológicos inquietantes, como el teísmo. Pero ahora que la revolución se hace tan problemática y lenta, y palidece la liberación socio-económica, vuelve a ser puesta sobre el tapete aquella búsqueda teológica interrumpida (liberador avant la lettre: en busca de una liberación teológica, epistemológica, desmitologizadora...).

Pues bien, nosotros ahora queremos situarnos en esa sinceridad de J. S. Spong. No nos mueve un interés religioso especial por salvar a Dios, ni somos reduccionistas que se contentan con una sola de las múltiples interpretaciones de la realidad. Revisamos la idea de Theos con las ciencias, la arqueología religiosa destacadamente, el pluralismo cultural, y el avance del pensamiento crítico y de la acción por la justicia. La crisis del teísmo llega de la mano de la mentalidad posmoderna, del pluralismo cultural y religioso, de las últimas interpretaciones de la evolución y de la «emergencia», de la mecánica cuántica y de la teoría de sistemas abiertos. También por la relativización de las creencias propias a la vista de las de otras religiones. Y sobre todo la honestidad, y la propia fe. Y, cómo no, desde el dolor del mundo, desde las consecuencias del empobrecimiento muy evitable de muchísima gente.

Vamos a vivir “sin Theos, en Dios”, adaptando la frase de Bonhoeffer. Una forma de vida entendida en el seno de la realidad autocreativa, que no necesita un Theos externo, pues todo lo que hay es la misma Realidad auto-creándose. Lo que en los últimos milenios ha sido un «teísmo fuerte» en el centro de una cosmovisión religiosa totalizante, y por otra parte, en los últimos siglos, un ateísmo reduccionista militante fruto de una autonomía escrupulosa y rígida, se convierte en nosotros simplemente en un no-teísmo convergente, esperanzador, recuperador de la divinidad del todo.

La realidad es una, plural y autocreativa, es materia dinámica, enigmática. Y “nos coloca en la incertidumbre metafísica de no saber si su fundamento último es Dios, o un puro mundo sin Dios” (Javier Montserrat). Un mundo sin theos...pero, nosotros añadimos, no “vacío”, sino preñado, enigmático, hecho a sí mismo como Realidad (con mayúscula) y Misterio. Inasible, digno de un respeto “sagrado”. Y que siempre nos suscita la pregunta que suele plantear José Arregi: «¿Qué es eso que hace que todo se esté creando incesantemente?».

En el no teísmo se desdibujan las fronteras entre el teísmo y el ateísmo y se crea una amplísima franja sin fronteras de agnósticos esperanzados en la que se sitúa la mayoría de la gente crítica y secularizada. Es posible concebir que theos no sea realmente algo ex-sistente, sino un parche hermenéutico del que hemos echado mano en un momento de apuro, pero que ya no es necesario. El ateo y el creyente son ahora vecinos de una maravillosa escalera sin claraboya que comparten una planta baja de incomprensión, de esperanza sin certezas y de amor sin condiciones.

Los ensayos que componen este libro entre líneas atrevidas y borrosas, como un viaje bajo la niebla, se refieren a un nuevo sentido de lo sagrado. A lo que no tiene nombre ni está sustantivado, o tiene todos los nombres sin nunca saber hasta dónde llegan esos nombres. Aunque “algo tenga que haber”...como reclama el pueblo sufriente, o canta el poeta extasiado. Algo tiene que restituir el daño y el dolor. Algo para cuando se es feliz o no se soporta el tedio. Algo necesitamos aun a pesar de que podemos vivir perfectamente en un mundo que se basta a sí mismo sin alharacas de sentido.

Y algo “tiene que no haber”: la injusticia, el sufrimiento y un theos en las alturas que todo lo ve, o que sólo ve y cuyos designios son inescrutables. Un altísimo Theos consentidor de toda injusticia, proclamado para justificar la guerra –“en nombre de Dios” han gritado hasta ahora todos los guerreros, un silencio cómplice, un interventor procedente de otro mundo paralelo a este y de carácter sobrenatural. “Otro Dios es posible”, significa que otra manera de entender la divinidad es necesaria: sin separación del cielo y de la tierra, sin mundo paralelo, sin cielo empíreo, sin trono de gloria in excelsis; la Divinidad de la Realidad misma total.

Afirmamos la bondad y maravilla de lo real, la emergencia creciente de sabiduría y de vida lograda. A pesar de todo. Y cuesta decir esto cuando al que muere en la patera se le siente como un hermano, al niño que se mete en la mina donde no cabe un adulto se le tiene como a un hijo, y la costurera de un taller clandestino, ultrajada con ácido o violada, nos duele como si fuera nuestra hija. O como cuando, sin tanto dramatismo, se pierde una cosecha de 365 azadas en el pedregal, o cuando uno se muere al día siguiente de jubilarse.

Digamos entonces algo de los contenidos concretos de los autores. 

Jacques Musset, abre la exposición con un capítulo cero, anterior a la reflexión sobre el teísmo. Nos invita a revisitar un momento la puerta por la que entró todo el movimiento de revisión del pensamiento: la Modernidad. La investigación crítica de la religiosidad, y su consiguiente retroceso en Occidente comenzó con la Ilustración, con la modernidad. Todas las reflexiones subsiguientes que vamos haciendo, entraron por aquella puerta. Musset nos refresca en una apretada síntesis, lo que fue aquella revuelta intelectual que nos sigue haciendo posible ahondar críticamente.

Carmen Magallón, en parte desde su agnosticismo y en parte desde la memoria de la religiosidad de sus padres, aborda la distancia injustificada entre el teísmo y el ateísmo. Se resiste a ser nombrada como ‘no creyente’. “Es una etiqueta inexacta y demasiado borrosa, para calificar a una persona. Divide demasiado si se profundiza en la compleja e inasible concepción de Dios, que desde su absoluto se escurre a nuestro entendimiento”. Y se pregunta: “¿Qué nos quedó del legado de nuestros padres a quienes nos situamos fuera? ¿Un vacío difícil de volver a llenar? ¿Cómo es posible pasar a vivir sin ese Dios de referencia en el que creímos con tanta fuerza?”. Enrolada en la cooperación internacional por la paz y el feminismo, allí donde no hay fronteras entre el ateísmo y el teísmo se interroga: “¿Realmente hemos podido prescindir de Dios porque lo hemos sustituido por una causa?”, y, “Si no hay nada superior o que constituya el Misterio, ¿Cuál es el sentido de esta autoconsciencia que me habita y que está abocada a desaparecer?”.

Santiago Villamayor, se plantea similares preguntas. Constata la incomodidad en esta “edad de la nada”, porque Theos ha muerto. “Una vez muerto el Theos de la religión, un “algo” nos sigue faltando”. Nos hemos quedado solos, pero no estamos del todo a gusto. Se hace preciso devolver algún sentido de divinidad. El teísmo y el ateísmo “débiles” se aproximan en el misterio y la liberación. Si evitamos el dogmatismo, los malentendidos entre ateos y teístas, entre progresistas y conservadores, se revelan como impotencias propias, y por 
tanto motivos de diálogo. Villamayor recorre algunos modelos de posteísmo, de agnóstica creencia o de hormigueo creyente. Tales son el pluralismo simbólico, la prohibición bíblica de imágenes, la “cualidad humana profunda”, la no-dualidad y “la esperanza sin certezas”. Intentos que están generando una nueva cultura del espíritu, nuevos “proyectos axiológicos” donde la afirmación concreta de un Dios inafirmable no tiene tanta relevancia. Creer no es tener un Dios, o a Dios, por muy revelado que sea, o haya sido dado con autoridad; es convivir a media luz dando valor a todo-Todo.

Judith Ress, se adentra en la divinidad por otros caminos, por los de la cosmología emergente y las cosmovisiones indígenas. “Por más de veinte años, he sido practicante –y después, facilitadora– de ritos chamánicos para recuperar el sentido de lo divino anterior a cualquier religión. Hay que cambiar el encuadre de imaginarse a Dios como un agente externo que dirige el despliegue evolutivo de la creación, separando así al Creador y a la creación”. Y más adelante  “Me parece que nuestra tarea como especie en este punto de nuestra evolución es conectarnos profundamente con las potencialidades del Universo y con las dinámicas presentes en el proceso de la Vida misma”. Su búsqueda se inicia en el diálogo con la tradición bíblica de la Sabiduría. Con la ayuda de pensadores cuánticos/sistémicos trata de atravesar la dicotomía trascendente/inmanente, que ha defendido por tanto tiempo la teología patriarcal. “Estamos descubriendo que nuestro Universo es una esfera de pertenencia y que pertenecemos a algo mayor que nosotros/as mismos/as, que está siempre desplegándose y evolucionando”.

Una posición parecida a la de José Arregi, quien no tiene reparos en usar la palabra Dios sin comillas para esa esfera de pertenencia y Misterio en el que somos. Arregi nos llama directamente al abandono de “Dios”, el theos. Nos invita a un concepto transteísta y transreligioso de ese Misterio. “La Hondura última, o la Realidad fontal de todo... eterna Presencia sin aquí ni allá, eterno Proceso sin antes ni después, Espíritu o Ruah que nos mueve y habita y hace ser, eterna Comunión, creándolo todo y creándose en todo”. Después de explicar cómo la idea de “Dios” nace en las ciudades durante la edad de los metales, vinculada a la necesidad de estructurar la sociedad, nos propone el camino inverso de “Dios” a la Divinidad, de Theos al Misterio. Se aproxima a los místicos de ayer y a los científicos de hoy, y con ellos concibe la Realidad en continua tarea de creación. Y concluye: “Lo que importa es entregar el corazón, confiar en la Realidad, hacerse samaritano compasivo de toda criatura doliente, y ser lo que SOMOS eternamente”.

José María Vigil trata de desarrollar una crítica teórica a la figura epistemológica theos desde la práctica histórica, desde la realidad de su itinerario desde hace 5000 años, dejando a un lado la vieja especulación aristotélico-tomista dogmática. De ahí elabora esa figura, con sus características esenciales, para tratar de delimitar un concepto de teísmo válido en cualquier religión teísta, sea cual sea la mitología y el nombre de su theos. Apunta finalmente al paso adelante, o gran salto que podemos dar, si logramos ver con claridad que theos, y el teísmo, no son más que un modelo interpretativo, frágil y pasajero, y no una realidad ontológica inmutable y eterna. Ateos, teístas y no teístas tienen entrada libre y acogida en la religión, sin verdades impuestas. Se trata de una gran novedad que la reflexión sobre el teísmo de este libro quiere aportar; un salto cualitativo, de conciencia, de comprensión, de paradigma.

Éste es el tercer volumen de la colección Nuevo Tiempo Axial, dedicada a las nuevas comprensiones de la religiosidad. El primero, más introductorio, abrió la puerta de un mundo sin religión. En el segundo, Jesús fue renombrado como relato de esperanza y bondad, más allá de la historicidad de lo narrado y del mito. Aquí abordamos el posteísmo. Una interpretación compartida por otros autores como R. Kearney en su libro “Volviendo a Dios después de Dios”, en el que se
introduce un término similar al de pos-teísmo: el «anateísmo» o superación del teísmo y del ateísmo. Como Roger Lenaers que también sostiene que el no teísmo es último paso de la deconstrucción pos-religional. Y John S. Spong quien clava en las puertas de la nueva Wittenberg telemática, sus famosas «12 tesis», que empiezan con una rotunda afirmación no teísta.
Vamos más allá de la recomendación del Deuteronomio: “No te harás imagen alguna de Dios” pues ponemos en cuestión al Dios bíblico como ser creador separado del mundo que reside en su paraíso mientras la vida del pueblo discurre en las arenas del desierto. Y abogamos por la superación del teísmo. Proponemos una vuelta a aquella noosfera de sacralidad no divorciada del propio mundo en el que reside. El noteísmo es un paso en el desarrollo de nuestra conciencia de la divinidad de la Realidad. Por eso nuestro título: “Después de Dios. Otro modelo es posible”. El teísmo habría cumplido la función de ser simplemente un paso en la evolución de nuestro desarrollo cognitivo y de la organización social. Descubrir cómo se generó la idea de theos, su carácter mitológico, no nos lleva al ateísmo, sino simplemente al pos-teísmo o, dicho todavía más asépticamente, al no-teísmo. El no teísmo no es por sí mismo ni ateo, ni nihilista, ni materialista-reduccionista, ni cerrado al Misterio, a la sacralidad o a la divinidad; simplemente, se desembaraza crítica y conscientemente de un «producto evolutivo» creado por el ser humano, una «ficción útil» (hermenéutica, cosmovisional, tentativamente explicativa), de la que se sirvió en un momento dado del desarrollo de su cultura. En el no-teísmo, ¿estamos abocándonos al nihilismo?
Obviamente no; más bien, simplemente, pensamos que la Divinidad no es ese artificial theos, como nos habíamos convencido a nosotros mismos. No teísmo, es (volver a) pensar que el cosmos, la Realidad, respira «Divinidad» por los cuatro costados, que es sagrado, que está habitada de Misterio inefablemente... y que puedo adorar y venerar esa Divinidad, esa sacralidad, reverentemente, hasta extasiarme como un místico: ¡este mundo y este cosmos son realmente divinos...!

La comprensión no teísta nos une a toda la humanidad en el Misterio, en la valoración de lo que hallamos aquí. (Bendita superación de la confesionalidad, feliz salida del realismo cognitivo). Nos reúne en un momento previo de apertura, antes de postular las creencias o un sentido particular de la vida. Da pie a una ética universal. Acerca el diálogo de todos los ateos y no ateos. Es la hora de la Internacional de la esperanza, y de la minería del corazón, en busca de la veta de lo “divino” que rezuma por toda la Realidad. Es la hora de preguntarnos qué liberación buscamos y qué relatos la sustentan, qué conciencia, qué mundo y qué Divinidad la orientan.

En la modernidad tardía en que nos situamos late un sentimiento resistente de Divinidad no particularizada en una religión ni recluida en ideologías cortas de mira. Dejamos el Tú que está en los cielos de nuestra vieja liturgia y de las oraciones milagrosas. Y nos confiamos al “Misterio bueno e indecible que lo habita todo, el Fondo infinito de todo lo Real, la Fuente eterna e inagotable de la realidad, la Presencia creadora y transformadora que sustenta y mueve a todos los seres” (Arrregi).

Y también somos críticos con nosotros mismos. ¿No nos sorprendemos muchas veces dialogando con un Más interior? ¿No es una necesidad de la mente exteriorizarse en otro, en los otros, en las cosas, para reconocernos y recuperarnos? ¿No nos confiamos a un Tú con el que deseamos un encuentro definitivo como divinidad? Cuando Lenaers en su libro sobre Jesús nos dice que éste no es el Hijo de Dios sino la expresión más completa del «Amor Cósmico Originario», ¿no está en el fondo siendo teísta, con otra imagen de Dios? ¿El posteísmo sería entonces y una vez más un cambio de imagen, desde un theos como causa externa, a un Dios como agente interno de la creatividad? O como dice R. Panikkar Dios es más bien la trascendencia de la misma inmanencia, siendo en ella aquello que la hace desarrollarse en múltiples formas siempre renovándose. Son preguntas abiertas para seguir reflexionando.

Concluyendo. ¿Hay que desterrar y raer la palabra dios? No necesariamente. Lo que sí hay que hacer es resignificarla, delimitar nuevamente su significado, declarando superado aquel concepto que, precisamente le dio origen (theós-deusdios). Creer en Dios-theos (un Ente Supremo ahí arriba, ahí fuera) ya no es la condición de validez y autenticidad para todo lo que tenga que ver con el ser cristiano por ejemplo. Puedo no creer en Dios-theos, y ser cristiano. Puedo ser a-teo, ateo de theos, y ser cristiano. Que uno crea o no en la ex-sistencia de un Señor ahí arriba, ahí fuera, es una opción libre suya, según su formación filosófica, sus conocimientos científicos y su capacidad de pensamiento mítico. No se piensa igual bajo el palacio de la ortodoxia, que en la choza del sápere aude, del atrévete a pensar por ti mismo. Es la hora de desnudar a la religión de sus dogmas autoritarios que han impuesto a las personas, a los pueblos y a culturas incluso, su interpretación filosófica cosmovisional como si fuera intocable, como si viniera del cielo, con el que ellas tendrían hilo directo y autorizado. El teísmo es un modelo de verdad, y el no teísmo es otro. Ninguno es esencial a la religión, pues son un asunto filosófico, científico, que cada quien tiene derecho a estudiar y resolver o decidir.

¿Prohibimos la palabra Dios? No, porque también ofrece su servicio: si la utilizo como un símbolo de la Ultimidad de la Realidad, del Misterio, de la «divinidad de la realidad», como una personificación para dirigirme a ella... puede ser útil, ¡cuidado!: con tal de que resulte clara e inequívoca su utilización pos-teísta. Muchas veces esa Presencia, autopresencia del Todo en mí, revestirá la forma de un diálogo interior consigo mismo, o con otros, o con la naturaleza...; también la forma del silencio, o de la música callada. Y ese instante de eternidad será como un espejo matutino, un “en la Divinidad de la Realidad, sin Theos” para sentir, antes de nada, antes de que asome una palabra, quiénes somos y dónde estamos. No tenemos por qué renegar de actitudes y prácticas que antes nos eran muy apreciadas. Nos referimos por ejemplo al equivalente de la oración, las celebraciones comunitarias, y en general los símbolos que nos identifican como partícipes de la creatividad y del amor. Aplicaremos en ellos el carácter metafórico de nuestro lenguaje de modo significativo y no realista, dejando que cada uno exprese lo innombrable como simbólicamente crea más conveniente pero sin auto-engañarnos ingenuamente. Lo importante en todo caso es entrar en ese sentimiento de bondad, belleza, compasión, serenidad, ánimo...

Y terminamos esta introducción con este bello párrafo de José Arregi: Pero, ¿qué quiero decir cuando digo Dios, cuando digo que creo y quiero creer en Dios? No me refiero a una realidad frente a la realidad del mundo, un sujeto personal frente a otros sujetos, un Ente Supremo y masculino, creador y regidor del mundo... Cuando digo Dios quiero decir: el Misterio bueno e indecible que lo habita todo, el Fondo infinito de todo lo real.... el Amor liberador que alienta en el corazón del mundo que gime, el “Reino de Dios” del que hablaba Jesús como la realidad última oculta y presente y activa en todo: en la flor del viñedo, en la espiga del trigo, en el zorzal que canta, en la sonrisa de un bebé, en las lágrimas de un desahuciado, en el drama de un refugiado, en la acción de un profeta.

Santiago VILLAMAYOR y José María VIGIL
Colección Nuevo Tiempo Axial
http://tiempoaxial.org

4. Otro Cristianismo es posible. R. Lenaers. Puedes descargarte el libro AQUÍ
5. Aunque no haya un Dios ahí arriba. R. Lenaers. Puedes descargarte el libro AQUÍ

jueves, 15 de abril de 2021

Insurrección. Deme Orte.

Hubo resurrección porque antes hubo insurrección.
Un judío marginal, un galileo pobre y subversivo
que violaba los códigos de pureza,
se juntaba con gente de mal vivir
y encaraba la hipocresía de los buenos.

Profeta de liberación, rompía las cadenas de la opresión
y daba felicidad desde la pobreza.
Cuestionó el Templo y el Imperio,
renegó del dios Dinero
y apostó por una nueva sociedad
de hombres y mujeres iguales y hermanos.

Vivió la vida intensamente, dio vida, prometió Vida.
Combatió el sufrimiento y la muerte.
Los poderes de la muerte -el Templo, el Imperio, el Dinero-
se conjuraron contra él y le dieron muerte.
Muerte de esclavo, de maldito, tortura previa,
fuera de la ciudad, traicionado y abandonado,
por blasfemo, subversivo, insurrecto y soñador.

En su muerte encontró muerte la muerte.
La Vida triunfó en la vida entregada.
La vida enterrada fue semilla de Vida.
Hubo resurrección porque antes hubo insurrección.


Y porque hubo resurrección, hubo insurrección.
Y lo que fue miedo se hizo valentía,
lo que fue fracaso se hizo esperanza,
el abandono se hizo amor,
el silencio, proclama,
la duda, anuncio,
el individuo, comunidad.

Donde dos o tres se juntan hay una célula subversiva.
Donde hay una mujer y un hombre nuevos hay un mundo nuevo.
Donde hay Comunidad hay insurrección.
Donde hay nueva insurrección, hay nueva resurrección.
Donde hay insurrección colectiva, hay resurrección colectiva.
Y llegará la insurrección total y la resurrección total.

Demetrio Orte Jiménez.

No es Resurrección...J.L. Cortés.












viernes, 9 de abril de 2021

En la despedida de nuestro amigo Carmelo Pérez. +31/03/2021

De nuevo, otra vez, esta terrible pandemia se lleva a otra persona muy cercana y querida de las Comunidades Cristianas Populares de Granada. Nuestro amigo y compañero Carmelo Pérez falleció el pasado 31 de marzo, miércoles santo. Sigue viviendo, de otra manera en nuestro corazón.

Carmelo fue un pilar fundamental en la Comunidad de San Ildefonso desde la llegada al barrio de José Antonio Moreno como párroco. Su personalidad inquieta y dinámica se manifestó ya desde muy joven en un compromiso activo con las acciones sociales y educativas de la parroquia y de la asociación de vecinos. Fue educador de los niñas y niños del barrio en el Movimiento Junior; participó en la creación del grupo de teatro La Cuesta, formado por jóvenes del barrio; fue coordinador de un grupo de teología popular formado por jóvenes y adultos de la parroquia. Cuando nacieron en Granada las primeras comunidades cristianas populares, Carmelo formó parte muy activa en la Comunidad de San Ildefonso.

Su implicación en el barrio, siempre desde una acción eminentemente educativa, se centró en el acompañamiento de las y los jóvenes y niños en la organización de las colonias de verano, excursiones culturales, convivencias y sobre todo en la labor continuada día tras día en las actividades culturales y recreativas de los salones y el patio de la parroquia. Posteriormente, ya como profesional de la psicología, acompañó y ayudó a muchas de esas chicas y chicos del barrio a solucionar problemas personales o familiares.

Carmelo fue siempre un culillo de mal asiento, por eso a lo largo de toda su vida ha sabido repartirse y compartirse en infinidad de proyectos y acciones sociales y educativas. En su etapa en San Ildefonso creamos juntos la revista La voz de San Ildefonso y más tarde el boletín de la asociación de vecinos Calle Real, participó en las comparsas del carnaval y en las fiestas de las migas y de la cruz de mayo. Posteriormente, colaboró con un gabinete psicopedagógico y formó parte de la asociación de personas con TDHA (Trastorno por Déficit de Atención e hiperactividad).

Profesionalmente se dedicó a la orientación laboral en el SAE, coordinando las unidades Orienta, de la Junta de Andalucía, donde puso todo su espíritu colaborador y su profesionalidad al servicio de los usuarios que se han acercado agobiados por su situación de paro laboral.

Carmelo estaba casado con Ana Mari, una joven que conoció en una convivencia del Junior en el Pantano de los Bermejales. Yo he tenido la suerte de vivir un tiempo con ellos y puedo asegurar que siempre han sido una pareja encantadora. Juntos han tenido dos hijos también encantadores, Pablo y Sara.

Quienes hemos tenido la suerte de compartir con Carmelo aquellos años tan intensos en San Ildefonso guardamos para siempre su recuerdo en nuestra memoria.

Que la tierra te sea leve, querido amigo Carmelo. Volveremos cuando sea a abrazarnos por las cuestas de San Ildefonso.

José Gilabert Ramos, en nombre de las Comunidades Cristianas Populares de Granada.

Carmelo era un Gran aficionado a los Comics...tanto que consiguió reunirse con su amiga Mafalda. En recuerdo de nuestro amigo Carmelo, por tanta vida compartida. Gracias a la VIDA.

martes, 23 de marzo de 2021

Contra el racismo y la Xenofobia. (21/03/2021)


Las Comunidades Cristianas Populares de Granada, integradas en la Red Granadina por el Refugio y la acogida (Redgra), participamos el domingo 21 de Marzo, en la acción Contra el Racismo y la Xenofobia en Granada. En la fuente de las batallas nos congregamos unas doscientas personas para revindicar una Granada inclusiva, intercultural y abierta. Comenzamos con un teatrillo donde se expresaban los rumores, bulos y estereotipos sobre las personas migrantes, concluyendo con el manifiesto que ponemos abajo, en un ambiente lúdico, participativo y de denuncia.

DECLARACIÓN CONJUNTA CON OCASIÓN DEL DÍA INTERNACIONAL POR LA ELIMINACIÓN DE LA DISCRIMINACIÓN RACIAL – 21 DE MARZO.

El 21 de marzo se conmemora el Día Internacional contra el Racismo y la Xenofobia. Ese mismo día en 1960 la policía abrió fuego y mató a 69 personas en una manifestación pacífica contra el apartheid que se llevaba a cabo en Sharpeville, Sudáfrica. 

Desde la RED GRANADINA POR EL REFUGIUIO Y ACOGIDA, plataforma integrada por más de 40 organizaciones y otros colectivos de Granada, hacemos un llamamiento a la sociedad y, especialmente, a los partidos políticos e instituciones, para que combatan el racismo, los prejuicios y los estereotipos motivados por razones de etnia, origen, religión o color de la piel. 

Nuestro deseo es lograr una ciudad de Granada donde el racismo y la xenofobia queden plenamente desterrados. Una sociedad diversa e intercultural es fuente de enriquecimiento personal, cultural, económico y social. 

Observamos con preocupación un incremento del discurso de odio entre representantes de la clase política, con amplio eco en redes sociales y medios de comunicación. 

Los bulos racistas y las informaciones no contrastadas son ampliamente distribuidas, y contribuyen a estereotipar a los individuos en función de su etnia, religión, origen, cultura o el color de su piel. Estos prejuicios contra las personas se perpetúan y crean un clima en el que la violencia y el discurso racista prosperan impunemente. Así se extiende la legitimación y banalización de un lenguaje ofensivo que denigra a determinados colectivos. 

En este acto queremos condenar cualquier discurso que extienda ideas de superioridad basadas en el color, la lengua, la religión, la nacionalidad o el origen.

Condenamos el racismo institucional, en particular el que sufren en nuestra ciudad los miembros de la comunidad gitana rumana. Estas personas sufren constantemente el acoso y el señalamiento como culpables de los males que aquejan a algunos barrios de la ciudad. 

Desde esta plataforma: 

Exigimos a todos los políticos, medios de comunicación y redes sociales que ejerzan su liderazgo en la lucha contra la intolerancia y la discriminación, respetando el artículo 1º de la Declaración Universal de los Derechos humanos que proclama la igualdad y dignidad de todos los seres humanos 

Instamos a los representantes políticos a que actúen con responsabilidad y con contundencia contra comportamientos racistas, que aíslen sin paliativos a los grupos políticos que incluyan en su discurso connotaciones racistas y xenófobas.

 Animamos a los partidos a que adopten en sus programas políticas concretas contra todas las formas de racismo y xenofobia. Apelamos a los ciudadanos y ciudadanas, centros educativos, asociaciones, plataformas de participación, a que defiendan los derechos humanos fundamentales y los principios democráticos, que rechacen toda forma de violencia racista, incitación al odio y discriminación racial. 

Animamos a todas las personas a respetar la riqueza cultural que aportan nuestros vecinos y vecinas de cultura y origen diverso. Que trabajemos todos y todas contra el racismo y la xenofobia, eliminando conductas discriminatorias que dañan la convivencia. 

Las entidades firmantes de este manifiesto creemos en una Granada inclusiva, donde todas las personas, independientemente de origen pueden convivir en paz. Una Granada abierta al mundo, donde todas y todos seamos iguales en derechos y oportunidades. 

Por una Granada plural, diversa y tolerante. ¡Fuera el racismo y la xenofobia de nuestros barrios!

Video elaborado por Antonio Lara: https://www.youtube.com/watch?v=kiAMlfdmuAA

Es momento de actuar

LUIS PERNÍA

Plataforma de Solidaridad con los Inmigrantes de Málaga y las Comunidades Cristianas Populares de Andalucía.

Cuando el mundo aún sigue estremecido por la irrupción de Covid-19 y su incidencia en las desigualdades socia­ les, el pasado domingo, 21 de marzo, Día de la Eliminación de la Discriminación Racial, volvía a recordarnos la igualdad de trato, eliminando la discriminación racial para el logro de una sociedad diversa, plural y cohesionada. Un recordatorio urgente y necesario. Y es que el pasado 31 de diciembre de 2020 la Asamblea General de Naciones Unidas aprobaba, con el apoyo de 124 estados, una resolución de medidas concretas para la eliminación de la discriminación racial, del racismo, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia. La decepción fue que los países occidentales, entre ellos España, se abstuvieron en esta resolución que busca intensificar los esfuerzos de lucha contra el racismo. 

Llovía sobre mojado. En 2019 España también se abstenía en otra Resolución contra la glorificación del nazismo y otras formas políticas que contribuyen a exacerbar las formas contemporáneas de racismo, que finalmente se aprobó el 16 de diciembre de 2020. Ambas abstenciones manifiestan una falta de voluntad política para abordar el racismo, un fenómeno arraigado en nuestro país, aunque preguntar en nuestros círculos de amigos y familia si somos racistas, se percibe como extraño u ofensivo. Sin embargo, con frecuencia, escuchamos comentarios como «nos quitan el trabajo», «reciben más ayudas que nosotros», «solo vienen por las pagas del Estado», «Si tanto te gustan, mételos en tu casa», que dejan al descubierto la persistencia de pre juicios, estereotipos y actitudes excluyentes.

 Un breve recorrido histórico al racismo nos lleva desde los oscuros tiempos del pasado esclavista, donde fuimos de los últimos estados en la abolición, a finales del siglo XIX, a los numerosos desencuentros racistas violentos entre payos y gitanos, y a los hechos más recientes contra personas migrantes. Algunos hitos han sido: el asesinato de Lucrecia Pérez en Aravaca (1992); los incidentes de El Ejido, el episodio violento colectivo racista más significativo de nuestro país (2000); y el incendio de los almacenes chinos de Elche; (2004). Al no existir vías legales para emigrar a Europa, hay que considerar también como racismo las 2.170 víctimas, que según fuentes de Caminando Fronteras, han perecido en 2020 en las cuatro rutas que tienen a España como destino (la canaria, la-del Estrecho, la de Alborán y la de Argelia). 

Discriminación étnico-racial es todo trato diferenciado, excluyente o restrictivo basado en el origen étnico-cultural (hábitos, costumbres, indumentaria, símbolos, formas de vida, idioma y creencias de un grupo social determinado) y en las características físicas (como el color de piel, facciones, estatura, color de cabello, etc.) que tenga como objetivo anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio de los derechos y libertades fundamentales de las personas en la esfera política, económica, social y cultural. 

Experimentamos un auge de la xenofobia al calor de discursos de partidos populistas que agitan los fantasmas y miedos de la inseguridad y el paro, igual que sucede en otros estados europeos. Al mismo tiempo, cada vez son más las voces que denuncian el racismo sufrido en España: el actor Marius Makon, que ha trabajado en varias series, y al que cuando intentaba pedir un desayuno en un bar una señora le dijo que «no quería ver a un negro detrás». Acto seguido le propinó un botellazo advirtiéndole «soy blanca, te puedo matar y no pasa nada»; o la activista Desirée Bela-Lobedde ante la inquina por su documental ' Soy negra en España' o la concejala Fátima Taleb, escupida en la cara por pertenecer a la minoría musulmana de Badalona; o el futbolista Iñaki Williams por los insultos en el campo de fútbol, o la reciente ganadora del Premio Nadal de novela, Najat El Hachmi. 

Ya no podemos seguir ocultándolo. Los datos visibilizan esta realidad invisible. Los informes anuales de Interior sobre la evolución de los delitos de odio en España ponen de manifiesto el incremento de las denuncias por discriminación racial. Los delitos e incidentes de odio aumentaron un 6,8 % en 2019 con respecto al año anterior, y los motivados por racismo y xenofobia fueron los que más incrementaron, un 20,9%, respecto a año 2018. 

Por otro lado, los avances en el ámbito normativo por eliminar el racismo y la xenofobia han sido muy pobres. A nivel estatal, la Estrategia Integral contra el racismo y otras formas conexas de intolerancia, aprobada en 2011, ha quedado anticuada y es preciso adecuarla al contexto actual. Las políticas migratorias en el ámbito de las comunidades autónomas o entidades locales están prácticamente ausentes. Por ello, España está siendo apremiada para desarrollar un marco normativo en forma de una ley integral contra el racismo y la xenofobia. 

Será, pues, fundamental un diálogo con la sociedad civil, aprendiendo de otros países que han sufrido graves estallidos sociales por motivos racistas. En definitiva, es momento de actuar contra el racismo a través de políticas y acciones valientes, que permitan construir una sociedad diversa, plural y cohesionada en la que la igualdad de trato y oportunidades sean reales, recordando a Nelson Mandela «Nadie nace odiando a otra persona por el color de su piel, o su origen, o su religión».

Luis Pernía en nombre de las Comunidades Cristianas Populares de Andalucía.


lunes, 22 de marzo de 2021

Contra el fariseísmo de la homosexualidad en la Iglesia. Por Miguel Santiago en nombre de CCP de Andalucía.

 

Las Comunidades Cristianas Populares de Andalucía contra EL FARISEÍSMO DE LA HOMOSEXUALIDAD EN LA IGLESIA

Ocurrió en el vuelo de regreso de Río de Janeiro a Roma. Después de la Jornada Mundial de la Juventud celebrada en Copacabana en julio de 2013, el papa Francisco se dirigió a los periodistas del avión y les preguntó: “¿Quién soy yo para juzgar a los homosexuales?”. Jesús de Nazaret nunca condenó la homosexualidad, fue Pablo de Tarso el que señalaría, desde su educación y formación farisaica, a los adúlteros, afeminados, homosexuales, ladrones, borrachos, como excluidos del Reino de Dios (Cor 6, 10). Incluso cuando se habla de sodomitas en el AT, según algunos hermeneutas, el pecado de Sodoma fue la falta de hospitalidad con los mensajeros de Dios. No siendo un pecado sexual, sino social. La homosexualidad no es un pecado contra natura, la propia naturaleza tiene mil pruebas de ello; para el evangelio los pecados contra natura son las guerras, el hambre, la falta de un techo digno, la ausencia de vacunas y medicamentos para las enfermedades, el abandono de niños y ancianos, la vejación de las mujeres. El Dios padre-madre es un Dios inclusivo, abraza a todos sus hij@s, es el papaíto o la mamaíta como diría Jesús de Nazaret, que no distingue por etnias, orientación sexual, género o creencias. El programa de Jesús es la Bienaventuranzas y la evaluación de ellas la encontramos en el juicio de las naciones de Mt 25, 31-46: “tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme”. ¿Desde qué supuestos evangélicos se basa la doctrina de la Iglesia para prohibir el matrimonio homosexual?

Veinte siglos después, en 1948, tuvo lugar la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en cuyo primer artículo se afirma que “todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos”. Completado con el artículo segundo al referirse a que no debe existir distinción alguna de “raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole”. Es más, el artículo doce señala al que ose entremeterse en la “vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación”. El artículo16: 1 proclama que “los hombres y las mujeres, a partir de la edad núbil, tienen derecho, sin restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar una familia (no indica que tenga que ser exclusivamente heterosexual el matrimonio). ¿Cómo puede negar la Iglesia este derecho humano? Como plantea el teólogo José María Castillo, el Estado Vaticano “pone de manifiesto la contradicción en que vive una institución religiosa que, por boca de su autoridad suprema, exhorta a los demás al cumplimiento de los derechos humanos, al tiempo que en esa misma institución, tales derechos no se ponen en práctica (…) Los súbditos del Estado Vaticano carecen de derechos debidamente garantizados, es evidente que dentro de ese Estado no resulta posible reconocer y poner en práctica los derechos humanos”. Además la iglesia vive una gran esquizofrenia en su propio seno como describe el escritor Frédéric Martel en el libro, Sodoma, poder y escándalo en el Vaticano, que arroja luz sobre uno de los mayores secretos de nuestra época: “el Vaticano (según el autor) es una organización con predomino gay”. El papa Francisco, que llegó a leer el libro, manifestó que era “correcto”. Solo una cosa es segura: la relación de la Iglesia Católica con la homosexualidad está marcada por contradicciones y doble moral.

Cada vez son más países los que aprueban el matrimonio entre personas del mismo sexo, ¿hasta cuándo la Iglesia católica estará al margen de las constituciones de los estado democráticos? ¿Hasta cuándo la iglesia dejará de causar tanto sufrimiento y dolor entre los creyentes homosexuales? Incluso jerarcas católicos alzan su voz en contra de la postura oficial de la iglesia como el presidente de la Conferencia Episcopal alemana, Georg Bätzing, que dijo no sentirse “feliz” por la toma de postura de Roma en este momento. Y es que la teología romana parece haber retrocedido de nuevo a los tiempos previos al Concilio Vaticano II: La Edad Media.

Por Miguel Santiago. En nombre de las Comunidades Cristianas Populares de Andalucía.

21 de Marzo de 2021. Podrán cortar todas las flores pero no podrán detener la Primavera”. (Pablo Neruda)