
Cómo puede
estar pasando esto en pleno siglo XXI cuando el mismo papa Francisco afirma que
la única certeza reside en que "todos somos hijos de Dios", lo que
podría traducirse para los no creyentes en: todos y todas somos iguales. Ante
la falta de dirigentes políticos europeos que alcen la voz y desarrollen
políticas solidarias y humanas, ha tenido que ser el papa Francisco el que
denuncie tanta barbaridad y acuse a los que construyen muros. Al candidato a
las primarias del Partido Republicano (EEUU) Donald Trump le ha dicho:
"Una persona que solo piensa en construir muros, sea donde sea, y no en
construir puentes, no es un cristiano. Esto no está en los evangelios".
Este es el mensaje que quiere dar en el año de la misericordia, el de construir
puentes y no muros. El Evangelio es la misericordia y si la Iglesia no cumple
con ese mandato está traicionando la esencia de su mensaje. La iglesia tiene
que "pasar de aduana a hospital de campaña", dice el Papa.

Qué lejos
quedan del papa Francisco y del cura Diamantino las palabras de una jerarquía
católica trasnochada que nos habla de que la violencia machista se debe a que
la mujer pide la separación (arzobispo de Toledo), de cuestionar el acogimiento
a los refugiados al considerarlos como el caballo de Troya de Europa al no ser
trigo limpio (arzobispo de Valencia), de considerar a la homosexualidad como
una deficiencia sexual (cardenal Fernando Sebastián). El obispo de Córdoba bate
el récord de tanto despropósito cuando afirma que "todo hijo tiene derecho
a nacer de un abrazo amoroso, que no puede sustituirse nunca por la pipeta de
laboratorio, fruto de un aquelarre químico" o de afirmaciones tan fuera de
lugar como que "el varón cuanto más varón sea mejor para todos en la casa,
ya que aporta particularmente la cobertura, la protección y la seguridad".
Este jerarca de la iglesia, amante del boato, se cree dueño y señor de uno de
los monumentos más importantes del mundo, la Mezquita-Catedral, al que por sus
pretensiones ideológicas, que nada tienen que ver con el Evangelio y el
Concilio Vaticano II, ha negado el nombre al monumento y ha tergiversado su
verdadera historia. Mientras, la Administración responsable ha preferido mirar
hacia otro lado, haciendo manifestaciones propias de un lenguaje ambiguo,
ineficaz, oportunista y alejado de los intereses de lo público.
A Diamantino
lo acusaron de activista, revolucionario y mal sacerdote, de conducta
inapropiada, según constaba en los informes policiales. Hoy, al igual que ayer,
defender los derechos humanos o defender lo público, sigue incomodando. A pesar
de todo, este mundo tiene solución y aunque parezca que el esfuerzo por
conseguir un mundo más justo es una causa perdida, como es tan razonable, algún
día la ganaremos.
Miguel Santiago Losada
* Profesor y
miembro de Comunidades Cristianas Populares
AVISOS ACTIVIDADES CCP-GRANADA:
SÁBADO 12 de Marzo: Taller de Meditación. Abierto a tod@s. A las 11 de la mañana, en el local de Comunidades: Atarazana del Santísimo 6-bajo. Granada.
DOMINGO 13 de Marzo: Encuentro de CCP: Laudato si: El cuidado de la tierra.Abierto a tod@s. A las11 de la mañana, compartimos la comida, hasta las 6 de la tarde. En los Combonianos, frente al observatorio de Cartuja.
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SÁBADO 12 de Marzo: Taller de Meditación. Abierto a tod@s. A las 11 de la mañana, en el local de Comunidades: Atarazana del Santísimo 6-bajo. Granada.
DOMINGO 13 de Marzo: Encuentro de CCP: Laudato si: El cuidado de la tierra.Abierto a tod@s. A las11 de la mañana, compartimos la comida, hasta las 6 de la tarde. En los Combonianos, frente al observatorio de Cartuja.
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