Para las Comunidades Cristianas Populares de Granada, Quitián también fue un referente por su compromiso y testimonio con l@s últim@s. Nos acompañó en encuentros, celebraciones y las causas por los derechos y dignidad de los más desfavorecidos. Gracias por su Vida, sencillez y compromiso por otro mundo posible.
Reflejamos en este espacio los diversos enlaces a su vida y su repercusión en los medios de comunicación de su trayectoria de luz.
Fallece el cura obrero Antonio Quitián, un símbolo de la lucha contra la dictadura de Franco
De Ideal. Por Carlos Morán 24/07/2026
Ha fallecido a los 97 años el cura obrero Antonio Quitián González, un símbolo de la lucha contra la dictadura de Franco y un insobornable defensor de la libertad, una actitud que incluso le costó pasar por la cárcel. En 1975, las autoridades herederas del golpe de estado de 1936, que causó la Guerra Civil, le dieron a elegir entre abonar una multa de 500.000 pesetas o ir a prisión por haberse encerrado en la Curia de Granada junto a un grupo de trabajadores. El padre Quitían prefirió el presidio. «Para mí la cárcel suponía un descanso», dijo en un una entrevista concedida a IDEAL en 2008.
Hijo de un labrador y de una ama de casa, el religioso nació en la localidad de Güéjar Sierra el 6 de diciembre de 1928 y fue testigo de algunos de los hechos más dramáticos de la historia de Granada, caso del asesinato de tres abañiles a manos de la Policía durante la huelga de la construcción que tuvo lugar en 1970. Mucho tiempo después, y sin poder evitar que su voz se quebrase, recordó para este periódico la impresión que le causó ver los restos mortales de dos de los fallecidos en los quirófanos del antiguo Hospital Clínico de la capital. «Los dos cadáveres estaban en la mesa de operaciones. Sólo tenían puestos unos pantaloncillos blancos. Uno de los cuerpos tenía un agujero de bala en la cabeza y otro en el hombro. El médico nos dijo que era porque el tiro le alcanzó cuando estaba agachado«.El espíritu de hierro y compasión del padre Quitián se forjó en el barrio de la Virgencica, el gueto creado a principios de los años 60 para dar cobijo a los habitantes del Sacromonte expulsados de allí por unas lluvias torrenciales. Allí, Antonio Quitián se fundió, ya para siempre, con las bases trabajadoras. y compaginó su labor evangelizadora con el oficio de encofrador
Las casas de la Virgencica tenían una superficie de 37 metros cuadrados y, aún así, sus habitantes lograban tabicar tres dormitorios, comedor y cocina. Lo que no consiguieron nunca fue ahuyentar el asfixiante calor del verano granadino ni las gélidas temperaturas del invierno.
Descanse en paz. Se le echará de menos en estos tiempos turbios en los que personas como él son imprescindibles.
Video de Antonio Lara. Quitián recuerda la Huelga de la construcción del 70 en Granada. Donde mueren tres obreros por la policía (22/07/2014)
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